SAN BOSCO Y EL PANTANO

CORO ESTADO FALCÓN 

 

 


 

              

 






 

 

Don Bosco, al poner mis manos sobre  las tuyas,

Se que podré hacer lo que por mi mismo no puedo.

Ya no tendré miedo

A mi inestable fuerza de voluntad,

Ahora me siento confiado

 Asido de tu mano tierna y amiga

Que me da la fuerza y la seguridad

Para donarme como tú,

Generosamente a los demás 

 

Hernán Blanco 

 

 

 

El Autor 

 

 

 


 

 


Acerca de MAGIA Y HECHICERIA

 

Al igual que en otras tantas épocas de la historia de la humanidad, todo lo concerniente a la magia va ganando muchos adeptos. Inclusive personas que dicen ser católicas, caen en la tentación de ir a consultar a algún "adivino" o "brujo".

Influyen varios factores.
Básicamente, hay que decir que la brujería mueve mucho dinero; mucha gente incursiona en estas prácticas para obtener poder y dinero. Además, ofrecer los servicios de brujería es una tarea muy rentable, ya que hay mucha gente desorientada que es capaz de pagar hasta el dinero que no tiene con tal de obtener "algún favor" o hacer lanzar una maldición sobre otra persona.


Lo cierto es que cuando uno recurre a alguno de estos personajes para efectuar el mal hacia otros, le está abriendo la puerta de su alma al mismo Demonio. El Demonio y sus ángeles acudirán rápidamente para hacer el mal... pero lo después de consumar el mal, vuelven más sedientos de maldad hacia el mal que los lanzó.

Según el Diccionario de la Lengua Española, Magia es el Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de espíritus, genios o demonios, efectos o fenómenos extraordinarios, contrarios a las leyes naturales.

Ahora bien, la Magia y hechicería comprenden prácticas por las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios.


La magia, utilizada para ejercer un maleficio, se llama "hechicería". Pero se debe aclarar que, aunque se pretenda distinguir entre "magia buena" (blanca) y "magia mala" (negra), en realidad, todo uso de magia ofende a Dios por ser una forma de idolatría. Sea cual fuere su "color", cualquier tipo de magia está condenada por el Primer Mandamiento de Dios.

La magia busca sobrepasar las limitaciones de la naturaleza humana, el orden de la creación establecido por Dios y la autoridad de Dios. La magia pretende obtener poder sobre la creación y sobre la voluntad de otras personas por medio de la manipulación de los sobrenatural.
La magia tiene un concepto errado de la autoridad e intenta controlar por medio de poderes ocultos.

No hablamos aquí de la magia en cuanto a un juego de meros trucos, como los que hacía San Juan Bosco para atraer a los jóvenes. En ese caso todos sabían que se trataba de un juego ameno y no se pretendía otra cosa.

¿Qué dice el Catecismo de la Iglesia Católica?


#2117 Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo (Ver también 2110-2116 y 2138).

 

LA ADIVINACIÓN


Adivinación es la predicción de cosas futuras u ocultas sin verdadero recurso a Dios. Se pretende desvelar lo que sólo Dios puede conocer. Algunos adivinos utilizan el nombre de Dios lo cual confunde a personas incautas.

Dios nos ha revelado algunas cosas sobre el futuro: Ejemplo: Habrá un juicio y después el cielo o el infierno, etc. Dios también nos da medios naturales, como la inteligencia, el estudio, la ciencia y recursos naturales para que nos preparemos responsablemente para el futuro. Pero al mismo tiempo sabemos que no podemos controlar nuestro porvenir pues está en manos de Dios. Debemos confiar en El como Padre infinitamente bueno. Confiamos en Dios y cooperamos con su gracia para hacer la parte que nos toca.

Sin embargo,
el hombre, llevado por la soberbia, la desesperación o la ignorancia, quiere tenerlo todo bajo su control sin poner su confianza en Dios.
Es por eso que busca conocimiento ilícito por caminos que están fuera de la revelación divina y fuera de los medios naturales que son lícitos. Va así en búsqueda de la adivinación.

La adivinación es una puerta para
el demonio y quien la practica le da acceso a su alma. Hay también quienes hacen directamente un pacto con él.

Medios utilizados para la adivinación


La evocación de muertos, uso de oráculos,
consulta de horóscopos, de la astrología, la quiromancia (lectura de manos), la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "mediums", cartas de tarot, la ouija (juego de la copa), el "libro rojo" y otras prácticas.

¿Quiénes utilizan la adivinación?


No solamente en la santería, la brujería, el espiritismo y la Nueva Era se encuentra la adivinación. También entre personas que se identifican como católicas y mezclan sus prácticas devotas con supersticiones y otras prácticas ajenas a la fe. A medida que se pierde o se confunde la Fe Católica, se populariza la adivinación.

Muchos recurren a la adivinación en momentos de crisis para buscar una solución a un grave problema. Otros se creen que solo es una broma, una curiosidad o lo hacen por la presión de un grupo. Debemos recordar que en la adivinación está en juego nuestra fidelidad a Dios. El enemigo está como león rugiente buscando a quién devorar.

Adivinación y la Biblia


Los adivinos eran muy importantes en otras religiones en tiempos del Antiguo Testamento: En Egipto (los magos del faraón); en Grecia (los sacerdotes de Apolo); en Roma, dependían de los auspicios. Por ejemplo: un relámpago que cayere de izquierda a derecha (favorable); de derecha a izquierda (desfavorable); los auspicios obtenidos de los pollos sagrados, etc.

El Pueblo de Israel, en muchas ocasiones, se tomó a la práctica de la adivinación y a la consulta de brujos, yendo así en contra de los mandatos de Dios. (Ez 13,18-19; 2 Cron 33,6; Jer 27,9...). El rey Saúl fue a consultar a la pitonisa (hechicera, adivinadora) de Endor queriendo saber que hacer en cuanto a la guerra (1 Samuel 28, 7). En 1 Samuel 15, 23, la adivinación es un espíritu de rebelión.

"Así dice Yahveh, tu redentor, el que te formó desde el seno. Yo, Yahveh, lo he hecho todo, yo, solo, extendí los cielos, yo asenté la tierra, sin ayuda alguna. Yo hago que fallen las señales de los magos y que deliren los adivinos; hago retroceder a los sabios y convierto su ciencia en necedad."
(Isaías 44,24-25)

En el Nuevo Testamento vemos que los apóstoles confrontan a los adivinos. San Pablo mandó que un espíritu maligno abandonase a un joven esclavo que hacía la fortuna de sus dueños. Por ello, Pablo y Bernabé fueron apresados, encarcelados y azotados.

En la ciudad de Filipo, San Pablo encontró obstáculos por razón de una joven esclava poseída por un espíritu de Pitón al que ordenó salir: "Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.» Y en el mismo instante salió." (Hechos 16,18)

La adivinación lleva al espíritu maligno, el enemigo de Dios. En la actualidad, los hombres siguen ofendiendo a Dios por medio de estas prácticas. Algunos llegan hasta vender su alma con tal de recibir del demonio lo que buscan. No es extraño que el demonio dé poder temporal a sus clientes a cambio de su alma.


Prohibición de la Iglesia


La adivinación es un pecado grave contra el Primer Mandamiento el cual es "Amar a Dios sobre todas las cosas"

Las Constituciones apostólicas prohíben expresamente la adivinación. Los Concilios de Vannes (461), de Agde (506) y de Orleáns (511) excomulgaron a los adivinos. Además eran declarados infames, incapacitados para ser testigos en la justicia y privados de toda dignidad eclesiástica.

Catecismo de la Iglesia Católica


#2116:
"Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "mediums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

#2117 Todas las prácticas de, magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

Se debe distinguir entre adivinación y profecía.

 

En la profecía los hombres no toman la iniciativa, sino que es Dios quien les llama y les da un mensaje que deben comunicar.

El Catecismo de la Iglesia Católica
# 2115
: "Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una falta de responsabilidad".

¿Se puede recurrir a los Santos?


Los santos son nuestros grandes amigos y ciertamente nos ayudan desde el cielo (ver: comunión de los santos). Ellos se pueden comunicar con nosotros según Dios les permita. PERO no está permitida la adivinación. En la adivinación se consulta con un medium esperando por medio de esta persona respuestas a nuestras preguntas. Aunque se identifiquen como cristianos y digan cosas muy piadosas, la obra de los adivinos no es de Dios. ¿Nos pueden visitar?

¿Funciona la adivinación?. Los adivinos no parecen "mala gente"...


Muchas cosas del futuro se pueden deducir con el uso de la razón. Un meteorólogo nos puede informar del como estará el tiempo mañana. Puede equivocarse pero tiene bases para dar una buena predicción. Ahora bien, el demonio es un ángel caído. No perdió su inteligencia sino que la utiliza para el mal. Su inteligencia es muy superior a la nuestra.. El demonio NO sabe el futuro, pero lo vaticina según sus conocimientos con gran inteligencia. El demonio además conoce nuestras actitudes y nuestros asuntos. No es de extrañar que pueda entonces hacerse buenas ideas del futuro. Las Sagradas Escrituras, como vimos en el artículo arriba, nos enseñan sobre esta actividad demoníaca que opera tras la adivinación.

El demonio es como la mafía. Enreda y atrapa a su presa con promesas y después se las cobra. El demonio, como todo mentiroso, puede decir alguna verdad para atraparnos cuando le interesa. Pero necio es quien confía en el. Quedará atrapado en sus patrañas.

Mucho mejor es confiar en la Divina Providencia

Es un patrón frecuente: El demonio atrae haciendo pensar que ayuda y que no es contrario a nuestra fe. La adivina engaña mas cuando se hace pasar por piadosa; de hecho, muchos de estos brujos suelen utilizar imágenes de la Virgen María, santos y/o Cruces. Pero el propósito es envolvernos y hacernos depender en la adivinación para así tener un cliente seguro.

Recordemos los consejos que nos deja San Pablo en su Carta a los Efesios:
"Fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza. Lleven con ustedes todas las armas de Dios para que puedan resistir las maniobras del diablo. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas ocultas, los espíritu y las fuerzas malas del mundo de arriba. Por eso, pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila, valiéndose de todas sus armas. Tomen la Verdad como cinturón y la Justicia como coraza; tengan buen calzado, estando para propagar el Evangelio de la Paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la Fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. Por último, usen el casco de la Salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios."
(Ef. 6, 10-17)

Debemos reconocer a Dios y ponernos solo en sus manos.
En vez de preocuparnos excesivamente en lo que nos depare el futuro, es mejor (y mucho más sano espiritualmente) confiar en la Providencia del Señor. En adelante vivir la fe siendo siempre fiel a Jesucristo. Solo El es el Camino, La Verdad y la Vida.

 

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